¿y yo tengo que ir?

salgo con mimadre. teníamos que sacar unas fotocopias y tomarnos el tren. percibo que mimadre va directo a la estación.

yo: pará. cruzamos acá, así sacamos las fotocopias.

madre: pero… ¿yo tengo que ir? ¿no puedo ir por acá directo a la estación?

yo: [cara de lo.what?]

madre: te espero allá. mirá si voy a cruzar dos veces la avenida…

me pregunto: ¿qué pasa si cruzás dos veces la avenida? ¿se te caen los dedos? ¿viene el cuco y te hace sodomizar por su ejército de enanos lisérgicos? ¿generaba tanto problema acompañarme a sacar fotocopias?

she is back, my friends…

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domadora domada

después de haberme negado a atender el teléfono. después de haber devuelto llamadas insistentes vociferando: si no pasa nada, para qué intentás llamar treinta veces consecutivas cuando la primera vez no fuiste atendida? después de haberme quejado en forma escrita y oral hasta desfallecer, lo logré.

sospecho que madre estaba intentando llamar a mi casa. como yo estaba hablando por teléfono con otra persona, se vio obligada a mandar un mensaje de texto [otrora, si el teléfono de mi casa daba ocupado, llamaba enloquecida al celular: que alguien me explique cómo pretendía que atendiera dos teléfonos a la vez]. el mensaje decía:

cuando puedas llamame

no pasa nada

 

una golondrina no hace verano, pero gratifica.

insistencia ciega

domingo a la tarde.

suena el teléfono. suena. suena. suena. suena. estoy ocupada, no voy a atender. sigue sonando. suena. suena. suena. finalmente, se corta.

dos minutos después, sucede exactamente lo mismo. no atiendo.

diez minutos después, vuelve a sonar con una insistencia que exasperaría a winnie pouh. atiendo. no podía ser otra persona en el mundo que no fuera mi madre, porque qué clase de persona llamaría con tal tenacidad, aun cuando no se la atiende.

yo: qué pasa?

madre: nada.

yo: y si no pasa nada, me querés decir para qué mierda insistís con el teléfono?

madre: bueno… si estás ocupada, llamame después

por el amor de buda, si no pasa nada, ¿por qué tengo que llamar?

voy a meter el teléfono en un tacho con agua ya mismo.

 

 

 

 

hermenéutica failed

escena: madre dejándome en mi casa, después de haber pasado unas cuantas horas en un almuerzo familiar. previamente, habíamos ido al supermercado, así que yo tenía que bajar algunas bolsas.

yo: bueno. necesitás ir al baño o algo?

madre: no. si me invitan a tomar mate es otra cosa… pero al baño no tengo que ir

yo: perfecto. nos vemos el miércoles…

[todavía me pregunto quiénes son esos -en plural clarito- que deberían haberla invitado. porque yo soy una sola; no soy un sujeto indefinido.]

telefónica

yo: bueno, entonces venís mañana tipo 10 y vamos a hacer esas compras…

madre: sí. igual yo tengo que ir hoy para allá… no paso por tu casa?

yo: no

madre: ¿aunque estén las persianas levantadas?

yo: no, no venís hoy. venís mañana.

madre: bueno…

me pregunto: el hecho de que estén las persianas levantadas implica que quiero recibir gente? eh? no: implica que quiero que entre luz y punto. sépanlo.

say cheese

tengo muy pocas fotos de mí misma porque escapo a las cámaras como si fueran dragones escupe flashes que van a tragarse mi alma.

hace unos cuantos meses, una amiga me forzó casi violentamente y me sacó unas cuantas fotos. supongamos que fueron 10 o 12.

cuando mi madre se enteró, dijo algo así como ‘me tenés que pasar algunas porque, como sos una ridícula, no tengo fotos tuyas’. ayer tuve una charla por messenger con mi amiga, que se desarrolló más o menos del siguiente modo:

ella: che, estuvo tu vieja acá. vio tus fotos.

yo: me mato

ella: podés creer que de todas las fotos que sacamos solamente quiso tres? qué me contás?

yo: qué yegua. ahora entiendo por qué soy como soy.

ella: ya tenés material para ‘todo sobre mi madre’

yo: jajaja lo leíste? vos la conocés, sabés que es textual textual.

ella: sí, lo leí. ella me lo recomendó…

 

it’s a fact

el grado de rompepelotismo de una madre es inversamente proporcional a las ocupaciones (reales o ficticias) que tenga.

por ejemplo: si la señora tiene un hijo y una hija, y el hijo estuviera embarcado en un nuevo proyecto, la hija puede agonizar durante días sin que la madre se acuerde de haberla engendrado siquiera.